Algunos de los místicos lagos azul y verdosos de la selva Lacandona en el sur de México se están secando este año, como resultado de lo que los expertos dicen que es una prolongada sequía y el aumento de las temperaturas en la región.

El lago Metzabok, que normalmente cubre 89 hectáreas, se secó completamente este mes, dejando lodo agrietado donde las aguas translúcidas normalmente reflejan la selva circundante y los indios lacandones viajan en canoa.

Alrededor de 350 lacandones, un grupo indígena que todavía usa ropa tradicional de pelo largo y túnicas de algodón blanco, dependen del turismo, los peces y el agua del lago y de otras 20 lagunas selváticas cercanas para su sustento.

En los últimos días trabajaron con biólogos para capturar y transferir cocodrilos, peces y tortugas desde el lago seco a aquellos cercanos que aún tienen agua. El área es parte de una reserva natural conocida como Naha-Metzabok, y los lacandones han preservado la selva circundante durante décadas evitando la agricultura de tala y quema y la ganadería. Algunos de los lacandones más antiguos recuerdan que el lago Metzabok (el nombre significa «el dios del trueno» en lengua maya) se secó una vez, en la década de 1950.

Pero los expertos temen que esos episodios se vuelvan más frecuentes a medida que disminuyan las lluvias y aumenten las temperaturas máximas en la zona, ubicada a sólo unas pocas docenas de kilómetros de la frontera guatemalteca. La Comisión Nacional del Agua de México considera que la mayor parte de la selva lacandona se encuentra en una situación de «sequía moderada», pero algunas áreas cuyas aguas normalmente alimentan a las lagunas están catalogadas como «sequía de severa a extrema». Como los lagos de la selva son alimentados por flujos de agua subterránea, no por ríos, la situación puede tomar algún tiempo para recuperarse. Pero no es sólo el lago Metzabok el que ha sufrido. Adrián Méndez Barrera, biólogo que trabaja como director regional de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México, dijo que conoce seis lagunas fuera de la reserva natural que se han secado. «Las lluvias en los últimos cuatro años han bajado en un 30%», explicó Méndez Barrera. «Por otro lado, hemos visto que las temperaturas máximas medias han aumentado de 30 a 34 grados (86 a 93 grados Fahrenheit). Estos dos factores tienen un efecto combinado».

Los lagos no son muy profundos, y estamos viendo un alto nivel de evaporación.» Las Lagunas de Montebello, más conocidas, también están sufriendo; el lago principal en esa área -también localizado en el sur del estado de Chiapas- está 60 metros por debajo de la marca promedio de agua alta de este año. «No sé si los lagos se van a recuperar, o si esta sequía se va a convertir en una experiencia más frecuente y más vista», explicó Méndez Barrera.

Vía abc News

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